Como se puede observar la reforma pensional busca
entonces varios objetivos: el primero y más importante
reducir los beneficios pensionales y dificultar el acceso
a la pensión; el segundo mantener intacta la estructura
del sistema pensional establecida por la Ley 100,
haciendo caso omiso de las múltiples críticas que se le
han hecho; el tercero, financiar la asistencia social a
los indigentes y el seguro de desempleo con aportes
de los trabajadores; el cuarto, eliminar los regímenes
exceptuados, cuyos trabajadores constituyen un
apetitoso bocado para las Aseguradoras de Fondos
Privados; el quinto, permitir el uso discrecional por
parte del Ejecutivo de recursos como los de las Cajas
de Compensación y las transferencias territoriales,
creando con tales dineros un aparato de bolsillo del
Presidente y el sexto acabar con las negociaciones
colectivas y por ende atentar contra el derecho de
asociación sindical. |
No es gratis que parte de esta reforma se lleve a cabo
el 31 de julio de 2010, esta situación se da porque los
congresistas que actualmente están se pensionan en
el 2010 y lo hacen con los beneficios actuales y no con
los que aprobaron en este
acto legislativo.
Si miramos nuestra
situación con el resto del
mundo encontramos que
desde 1981, en Chile se
sustituyó el sistema de
pensiones por el de
cuentas de ahorro
individuales y en la
década de los noventas
se adelantaron reformas
similares prácticamente
en todos los países
latinoamericanos y como
en Colombia paradójicamente, los desequilibrios fiscales
continúan y la inequidad se profundiza, sin que de
solución a ninguno de los problemas que se pretendía
resolver.
En los países desarrollados estas reformas se vienen
ambientando desde hace rato pero no se han realizado,
Ni Reagan ni Bush padre, ni Clinton se atrevieron a
tocar el poderoso sistema estatal de pensiones, que
es el mayor programa gubernamental y maneja más de
350 mil millones de dólares anuales. En Francia el
presidente recién elegido apenas invitó a los franceses
a reflexionar sobre el tema.
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